lunes, 13 de febrero de 2017

El salario emocional

Existe la tendencia a pensar que la mejor motivación puede ser un buen salario; obviamente estoy de acuerdo que el trabajo tiene que ser recompensado con un salario digno y que se adecue a las funciones que desempeñamos, y todos (que yo sepa) trabajamos por dinero, aparte de otras razones.

Sin embargo, pensar que la mejor motivación y la mejor compensación es siempre el dinero es a mi juicio un gran error.


Existe otro tipo de motivaciones, compensaciones y salario que complementa al económico y que en muchas ocasiones puede ofrecer más satisfacción para el empleado.


El salario emocional

El salario emocional, se refiere a todas aquellas retribuciones no económicas que el trabajador puede obtener de la empresa y cuyo objetivo es incentivar de forma positiva la imagen que tiene sobre su ambiente laboral e incrementar su productividad, así como satisfacer las necesidades personales, familiares o profesionales que manifiesta, mejorando su calidad de vida y fomentando un buen clima organizacional.


10 ejemplos de salario emocional

El salario emocional es un factor fundamental en la retención del talento. Cada vez más las personas eligen una empresa para trabajar por factores que van mucho más allá del tema salarial.

Os pongo diez ejemplos de salario emocional en las organizaciones:

  1. Horario flexible, es decir, cumplir con las ocho horas pero sin tener horario estricto de entrada o de salida, lo verdaderamente importante es realizar  nuestro trabajo sin necesidad de estar las ocho horas en una oficina. Salvo las mentes más cerradas, toso el mundo entiende ya que cumplir un horario no es sinónimo de productividad.
  2.  El teletrabajo (trabajo a distancia); muy valorado por las nuevas generaciones de trabajadores, acostumbrados al uso de las herramientas informáticas, pero también es un beneficio importante  para padres o madres que tienen hijos o familiares enfermos y les resulta muy complicado conciliar la vida laboral y familiar.
  3.  Ayudas en el desarrollo de la carrera profesional; las organizaciones más avanzadas en la gestión del talento capacitan a sus empleados para el desarrollo de la misma. Les ayudan económicamente en el pago de alguna formación o le facilitan asistir a esas formaciones.
  4.  Guardería para niños pequeños en el mismo lugar de trabajo, o para escolares durante las vacaciones.
  5.  Días libres para los empleados el día de su cumpleaños o cumpleaños de familiares, o acompañarlos en momento difíciles de pérdida de un ser querido.
  6. Beneficios sociales: seguros, planes de jubilación, ayudas a la educación de los hijos, abono de los costes de transporte y alimentación.
  7. Espacios de distracción en la empresa; todos conocemos oficinas como las de Google y otras organizaciones punteras que ofrecen a sus empleados salas de descanso, salas de juegos, salas con televisión, gimnasios u otras salas dedicadas a desconectar del trabajo.
  8. Ayuda en capacitación y formación que no esté directamente relacionada con nuestro trabajo diario como idiomas, talleres literarios o de cualquier otro tipo y que el trabajador considera necesario para su desarrollo personal.
  9.  Actividades de voluntariado promovidas por la organización y con horas libres para que los empleados realicen dichas actividades.
  10. Y por último, algo tan sencillo de hacer pero a la vez tan difícil de encontrar en tantas organizaciones actuales como es el reconocimiento al trabajo bien hecho. Y no me refiero a un reconocimiento monetario sino simplemente a las palabras o a los gestos. A todas las personas y por ende a todos los trabajadores, nos gusta que nos digan las cosas que hemos hecho bien y no solamente aquellas que hemos hecho mal. Palabras tan sencillas como “gracias”, “enhorabuena”, “bien hecho”, “confío en ti”, son parte de un salario emocional que compensa y satisface en ocasiones mucho más que cualquier retribución económica.



Fuente> IFM

lunes, 19 de septiembre de 2016

Kaizen o método de mejora continua

¿Cuantas veces nos hemos trazado algunas metas y las postergamos al mes siguiente, o a dentro de dos meses o incluso para el año que viene?

Otras veces sí que empezamos a hacer lo que habíamos planeado pero al cabo de los días acabamos abandonando la tarea ¿por qué ocurre eso? Mucha veces esto nos pasa porque la carga es demasiado grande, porque nos sentimos cansados y aún no estamos acostumbrados...

Método Kaizen, o mejoramiento continuo 





“Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”, esta es la máxima que defiende el kaizen, una palabra japonesa que significa “mejora continua”. De hecho, es mucho más que un simple vocablo, se trata de una filosofía de trabajo que muchas empresas han abrazado para mejorar su productividad y que también se puede aplicar en el ámbito del crecimiento personal.

La esencia de este método está en que la persona ejecute determinada tarea cada día a la misma hora durante un minuto. Un minuto es muy poco tiempo y eso quiero decir que cualquiera puede hacerlo y la pereza no se interpondrá en su camino. Esas mismas tareas que no querías hacer durante media hora y para las cuales normalmente encuentras alguna excusa podrán ser fácilmente ejecutadas durante 60 cortos segundos.
Saltar la cuerda, hacer flexiones de pecho, ejercitar un poco los músculos de los ojos, hacer algo de yoga, leer un libro en otro idioma — no es nada difícil cuando sabemos que sólo ejecutaremos esa tarea durante un minuto: por el contrario, es motivo de alegría y satisfacción. Y es precisamente dando pequeños pasos que puedes alcanzar resultados que seguramente ni te imaginabas.

¿Cómo surgió el kaizen?


Corría la década de 1950, en un Japón ocupado por las fuerzas militares estadounidenses. En aquella época, muchos profesionales norteamericanos se trasladaron a Japón para brindar sus servicios de consultoría a la industria, en aras de instruir a los dirigentes sobre los métodos de trabajo más eficaces.
Así, el Training Within Industry, un programa que tenía como objetivo desarrollar los mandos intermedios para aumentar la productividad en las fábricas, se fusionó con la filosofía y el modo de hacer japonés. De la conjugación entre la cultura milenaria y la tendencia racional occidental nació la “Estrategia de Mejora de la Calidad Kaizen”, que llevó a la industria del país nipón a colocarse entre las primeras economías del mundo.

 ¿Por qué el kaizen es una herramienta tan poderosa?


El kaizen es una filosofía que se basa en dos pilares fundamentales: la gradualidad y la continuidad. Se trata de descomponer nuestros objetivos en pequeñas tareas, de forma que demos solo un paso a la vez. De esta forma no nos sentiremos desbordados psicológicamente, sino que nos mantendremos motivados y concentrados.
A la vez, esos pasos deben adquirir un carácter continuo; es decir, debemos avanzar cada día, aunque sea tan solo un poco y aunque lo que hagamos no sea perfecto al 100%. El kaizen afirma que la perseverancia es el terreno en el que germinan los progresos.

Esta peculiar forma de comprender el crecimiento personal se aplica en los procesos de coaching, para lograr que las personas alcancen sus objetivos sin sentirse desbordadas y de una manera más sencilla, acelerando el proceso de cambio, pero sin generar traumas ni presiones innecesarias.

De hecho, aplicar el kaizen a nuestra vida cotidiana es muy ventajoso:
  1. Permite superar el bloqueo inicial provocado por la resistencia al cambio. A menudo, cuando nos planteamos grandes objetivos, nos sentimos desbordados por la cantidad de tareas que se perfilan en el horizonte. Sin embargo, el kaizen nos indica que para lograr una meta, debemos dar pequeños pasos de forma constante. De esa manera, podemos superar esa resistencia inicial que suelen generar las transformaciones drásticas y que suele estar basada en el miedo al cambio.
  2. Pone fin a la procrastinación. La procrastinación es uno de los principales enemigos de la productividad. Sin embargo, es muy fácil caer en sus redes, sobre todo cuando las tareas que tenemos por delante son muy complicadas o demandan mucho tiempo. Por eso, el kaizen propone dividir la tarea en unidades tan pequeñas que nos resulte imposible no hacerlas. Por ejemplo, si quieres aprender un nuevo idioma pero te sientes desbordado/a por la magnitud del objetivo, simplemente debes plantearte aprender una palabra nueva cada día. 
  3. Conduce a resultados permanentes. Los hábitos se encuentran en la base de toda gran transformación, pero cuando hemos mantenido las mismas costumbres durante años, es difícil deshacerse de ellas. Sin embargo, como los cambios que propone el kaizen son tan pequeños, resulta más fácil formar nuevos hábitos que posteriormente den lugar a transformaciones permanentes. De hecho, una de las ideas esenciales de esta filosofía es que los pequeños cambios, realizados de manera continua a lo largo del tiempo, tienen un gran impacto en nuestra vida. Estos cambios terminan comportándose como una bola de nieve; es decir, generan transformaciones mayores que nos acercan cada vez más a nuestra meta.

¿Cómo aplicar el kaizen a tu vida cotidiana?


Existen diferentes formas de aplicar esta filosofía, pero puedes comenzar planteándote algunas preguntas básicas:
  • ¿Qué resultados deseas alcanzar?
  • ¿Qué hábitos necesitas poner en práctica para alcanzar esos resultados?
  • ¿Cuál es el pequeño paso más grande que puedes dar para empezar a formar esos hábitos?
Recuerda que la clave radica en poner en práctica cambios tan pequeños que te resulte imposible fallar o procrastinar. 



martes, 30 de agosto de 2016

La fábula de las dos ranas

Esta historia refleja muy bien cómo a veces las personas somos capaces de dejarnos llevar por lo que los demás nos dicen. Cuando nos dicen que algo es imposible, a veces terminamos creyéndolo y se acaba confirmando eso que nos decían. Siempre hay que escuchar lo que nos dicen, pero en ocasiones, cuando no nos llegan de fuera más que desánimos e inconvenientes, vale la pena no hacer demasiado caso a los demás, y sí dejarnos llevar por nuestras propias fuerzas y energías.
Pero dejémonos de teoría, ya que todo esto lo podemos entender y recordar mucho mejor por medio de la fábula de las dos ranas.

Había una vez dos ranas que eran muy amigas, juguetonas y saltarinas. Ambas amigas sólo con mirarse eran felices, se entendían a la perfección y se conocían muy bien. Cada día salían a pasear juntas por el bosque, por el lago… y pasaban así largas horas en compañía.
Cierto día, en una de esas ocasiones en que iban paseando juntas, las dos ranas se despistaron y cayeron en un gran agujero de arena. Desde el fondo empezaron a saltar y saltar con todas sus fuerzas, pero veían que era imposible salir de aquel agujero. No obstante, la una y la otra saltaban y saltaban en un intento desesperado de escapar de ahí, intentando agotar cualquier posibilidad de salir de allí.
Entonces de repente una de las ranas oyó unas voces en el exterior y con toda su esperanza de ser ayudadas, gritó alto y dijo:
– Por favor, ayudadnos, queremos salir de aquí y nos es imposible
Arriba en la superficie acabó por asomar otra pareja de ranas, que paseando por allí, se habían cruzado con el agujero con mejor suerte, sin caer por él. Éstas alzaron la voz diciendo con pesar y abatimiento:
– ¡Qué desgracia! Es imposible sacaros de ahí, no hay forma.
El tumulto que se había formado, acabó por llamar la atención de otras ranas que andaban por la zona y acabó por formarse un buen corrillo alrededor del agujero. Cada vez eran más las voces que se oían desde el fondo del agujero:
– No sigáis saltando, el agujero es demasiado profundo.
– Las paredes son resbaladizas por el barro húmedo, jamás podréis salir así saltando.
– Lo mejor sería que guardásesis las fuerzas y no las malgastáseis inútilmente.
Escuchando los comentarios que venían desde arriba, una de nuestras amigas ranas acabó por desanimarse y aceptar que nunca iban a salir de aquel maldito agujero. Dejó de saltar y asumió lo que las otras ranas murmuraban desde arriba, tenían razón… Se rindió.
Sin embargo, la otra rana hizo caso omiso de todas las dificultades y del desánimo general. Seguía saltando con todas sus fuerzas, más y más alto, cada vez saltaba con más fuerza, y encontrando mejores apoyos en las paredes a base de fijarse en cada salto. Las ranas de fuera que al principio no podían entender su actitud, empezaron a dudar cuando vieron a la otra rana dando unos saltos cada vez más cerca de la superficie.
En uno de estos intentos, la rana saltarina finalmente logró saltar por encima del agujero y llegar a la superficie. ¡Se había salvado! Su esfuerzo, su sudor y su ánimo inalterable fueron los culpables de su éxito. Ya desde arriba explicó a su otra rana amiga cómo había ejecutado los saltos y los puntos de apoyo, y así también la otra rana, imitándola pudo finalmente llegar a la superficie.
Tras un momento de respiro, las otras ranas, asombradas, le preguntaron cómo lo había hecho y de dónde había sacado tanta energía. Entonces, para sorpresa de todos, no fue la rana heroína quien contestó, sino su buena amiga:
– No le preguntéis por qué ha hecho lo que ha hecho, pues mi amiga es sorda y no os escucha. Le preguntaré yo por gestos a mi manera, que nos entendemos bien, y os lo diré.
Las ranas amigas intercambiaron unos gestos, que resultaban muy extraños para las demás. No obstante se intuía que la cuestión era de dónde había sacado tanta energía, en una situación tan adversa, y con tanto desánimo por parte de los demás. Finalmente la rana amiga explicó a las demás cómo había afrontado la situación nuestra pequeña heroína:
– Dice mi amiga que nunca pensó que desde fuera nos estaban desanimando, sino todo lo contrario. Veía tanto movimiento y gesticulaciones, que pensaba que nos estaban animando a salir, que teníamos una oportunidad, y eso la ayudó a no perder la esperanza, e insistir e insisir hasta conseguirlo.
Aquel día cualquiera, gracias a un hoyo en la tierra y a un curioso malentendido, todas las ranas aprendieron una importante lección sobre la vida.

domingo, 22 de mayo de 2016

La metáfora del aparcamiento: buscar trabajo,y seguir buscando...




  ¿Eres conductor o conductora? Seguramente buscando aparcamiento alguna vez, habrás dicho en alguna ocasión alguna de estas frases:
– ‘Estoy dando vueltas y vueltas y no hay manera de encontrar aparcamiento’
– ‘Madre mía, qué desesperación, no voy a aparcar en la vida’
– ‘No se va nadie en esta calle o qué pasa’
– ‘A estas horas ya no voy a aparcar’
– ‘Estoy por dejar el coche en la esquina o en el vado y ya está porque esto ya empieza a ser desesperante’

          Si no tienes carnet o vas de copiloto, igualmente sabrás que es desesperante, venga  a dar vueltas por el mismo sitio, y más vueltas, y más vueltas… Pues bien, éstas son sólo algunas de las cosas que nos decimos cuando buscamos aparcamiento y no lo encontramos. Algunos incluso habrán perdido el control, habrán terminado hablando mal al de al lado o a otro coche que hacía maniobras extrañas, porque cualquier cosa ya nos hace perder la paciencia. Incluso si has ido solo en el coche a lo mejor has dicho en voz baja lo cansado que estás ya de dar vueltas y seguir en la misma situación.
          Das la primera vuelta y te dices a ti mismo, ‘bueno, sólo he dado una vuelta, a ver si hoy tengo suerte y más con las ganas que tengo ya de llegar a casa’. Das la segunda vuelta, y nada. Continúas, das la tercera vuelta y no encuentras, sigues y sigues, pasan 15 minutos y empiezas a ponerte nervioso, e incluso ves que hay uno en doble fila esperando a ver si sale alguien en la calle, y sigues dando vueltas, cambias la ruta y te vas por otras calles, minutos después detectas que hay varios coches, o al menos uno, que también está buscando aparcamiento como tú y temes que se te adelante y que aparque antes que tú. Ya hay alguien buscando lo mismo que tú. No sólo estás nervioso sino que ves como ese coche que llevaba dando vueltas aparentemente menos tiempo que tú, en una de las vueltas aparca justo en un hueco que acaban de dejar libre. ¡Vaya, por poco llego yo antes!, ¡Qué mala pata tengo! y ¡qué rabia! Y sigues, y te vuelve a pasar lo mismo, otro coche ha aparcado delante de ti, pero sigues buscando y buscando, y cuando ya llevas 30 minutos o incluso más, encuentras un hueco para ti. ¡Qué bienestar!, ¡Parecía que nunca lo conseguirías! Sales del coche y ya se te ha olvidado lo que te ha costado encontrar aparcamiento, pero justo al llegar a la puerta, no sólo hay un hueco sino que hay dos para aparcar… pero ya has aparcado…¡Te ríes! O dices ¡La ley de Murphy! O incuso ¡te enfadas o molestas diciendo….¡Ahora….A buenas horas…! Pero ya es tarde y ya has aparcado. Subes a casa y sigues a otras cosas…Cuando te das cuenta ya se te ha pasado porque ya has conseguido tu objetivo.

Moraleja:

          Buscar trabajo funciona muy parecido a buscar aparcamiento. A veces es difícil encontrar un hueco, bien porque hay pocos estacionamientos o bien porque en ese momento hay mucha gente buscando sitio. Pero si nos subiéramos a un helicóptero o viéramos en tiempo real todos los estacionamientos en una pantalla, veríamos claramente que a cada momento están saliendo y aparcando coches en los huecos. Lo mejor de buscar aparcamiento es que tarde o temprano, todo el mundo acaba encontrando un sitio, más cerca, más lejos, en una zona que le gusta más, en un sitio que le gusta menos, pero todos acabamos consiguiendo aparcar en alguna parte. Eso que parecía imposible, lo has conseguido, ¿por qué? Porque has insistido, insistido e insistido.
La teoría o la ley de la insistencia es la clave para encontrar aparcamiento y al final, encontrarlo. Pues bien, lo mismo ocurre con el trabajo. ¿Te habías parado a pensarlo alguna vez? Permitidnos esta metáfora, pero este pequeño ejemplo explica muy bien que a veces nos cuesta conseguir determinadas cosas y las conseguimos a pesar de que a priori parecían imposibles.
          Cuando estamos dando vueltas y vueltas por empresas, mandando CV a todas partes o, lo que es lo mismo, cuando estamos dando vueltas y vueltas con el coche a la manzana o por calles y vemos que no encontramos trabajo, o no encontramos aparcamiento, nos dan ganas de abandonar, de dejar esta tarea por imposible y en el caso del trabajo, lo damos por imposible. Sin embargo cuando buscamos aparcamiento insistimos y antes o después encontramos nuestro hueco. En la búsqueda de empleo a veces desistimos y lo dejamos por imposible, pero no, nosotros mismos somos los conductores de nuestro coche y somos los que nos tenemos que mentalizar de que la insistencia es la clave para lograr resultados. Piensa en cuántas veces has abandonado el coche mientras buscabas aparcamiento, desesperado, nervioso, pareciendo imposible…
          Ya sabes, encontrar empleo es como encontrar ese aparcamiento que parece que nunca vas a conseguir y que parece imposible, es cuestión de insistirinsistir e insistir sin abandonar el coche en cualquier parte dejándonos llevar por la desesperación.

martes, 10 de mayo de 2016

La ansiedad generalizada: consecuencias y recomendaciones


Son muchas las personas que cada día afirman sentirse ya nerviosas y alteradas nada más levantarse de la cama, con los nervios de punta sin saber por qué. Últimamente personas de mi entorno más cercano me preguntan porque les esta pasando esto. Sin embargo muchas veces que no hay un motivo instantánteno que desencadene el malestar o la ansiedad, sino que a veces nos levantamos ya ansiosos. Esto muchas veces se da por muchos problemas que pueda tener esta persona, aunque no haya pensado en ellos en esos momentos.
Esta ansiedad, llamada ansiedad generalizada, se caracteriza por algunos de los síntomas que vemos en el dibujo y que explicaré con algo más de detalle.


1. Aquellas personas que tienen ansiedad generalizada se preocupan excesivamente por todo. No solo se preocupan y le dan vueltas a todo sino que les resulta imposible o muy difícil poder parar estos pensamientos negativos.
2. Las personas con ansiedad generalizada tienen problemas para dormir, conciliar el sueño.
3. Presentan síntomas de inquietud y nerviosismo que no les permiten estar tranquilos y en ‘paz’ en los sitios en los que están.
4. A pesar de estar nerviosos e inquietos están cansados constantemente.
5. Todos los síntomas que presenta, interfieren en diferentes áreas de su vida cotidiana (familia, social, trabajo, ocio, amigos). Todo esto no les permite desenvolverse con eficacia.
6. Suelen estar tensos y con los músculos agarrotados durante el día.
7. Le resulta difícil parar o eliminar determinados pensamientos negativos o alarmantes.
8. Tienen problemas para concentrarse, mantener la atención de forma continuada en una tarea y retener la información.
Si presentas alguno alguno de estos síntomas o conoces a alguien que lo padezca, a continuación te detallo una serie de indicaciones a seguir:
-En primer lugar deberías ponerte en contacto con un especialista para que pueda ayudarte a enfrentarte a esto, ya que la ansiedad puede estar acompañada de otros trastornos, y un diagnostico temprano es fundamental. 
-Los ejercicios de  respiración y meditación tienden a conducir al cuerpo y la mente a un estado de relajación, fomentando la liberación de la tensión. Trata de realizar diariamente este tipo de ejercicio para poder controlar la ansiedad. 
-La realización diaria de ejercicio, también contribuye a liberar la tensión que hay en tu cuerpo. Mientras que hacemos ejercicio, nuestro cuerpo libera endorfinas, también llamada como la hormona de la felicidad. 
-Establecer horarios de sueño, generar un clima adecuado cuando vamos a dormir, evitando el consumo de productos que contengan cafeína, manteniendo el dormitorio en oscuridad total y aislado de ruidos que perturben el sueño. 
Y recuerda...cada vez que un pensamiento negativo venga a tu cabeza, trata de hacer el razonamiento contrario y pensar en positivo. Controlar nuestros pensamientos no es una tarea fácil, pero debes tratar de practicarlo a diario y verás los cambios. Piensa con optimismo...vive en positivo :)

martes, 3 de mayo de 2016

El postureo y los selfis desde un punto de vista psicológico

El postureo, término que aún no se encuentra en los diccionarios pero ya está en boca de muchos, consiste en dar “la imagen que queremos dar” a otras personas en la sociedad, a los que nos rodean.  

El postureo se trata de “aparentar”, de “dar envidia”, de mostrar a todos lo felices que somos, lo estupendo que lo pasamos y lo bien que nos van las cosas. Y por tanto requiere de un público, de unos amigos, seguidores, fans o incluso desconocidos de los que obtengamos su aprobación, su admiración, y por qué no, su envidia.
Todo esto podemos verlo reflejado a diario en las redes sociales como Facebook o Twitter, donde las personas cuelgan imágenes y videos pasándolo bien o muy bien, y lo transmiten verbalmente y por escrito para que todos puedan verlo.

 Nos hacemos fotos y las subimos a la red, pero por alguna razón sólo mostramos aquellas que nos interesa mostrar. Por ejemplo: si he estado en la playa o tomando unas cañas con los amigos, me haré una foto y la subiré para decirte que ‘esto es lo que he hecho’, sin embargo, también fregué los platos, hice la cama, limpié el baño… pero por alguna razón, no me interesa poner que eso es lo que hice. 

El postureo es la actitud de moda que muestra lo ‘super felices’ que somos, ‘lo super guay que los estamos pasando o lo super guay que lo vamos a pasar’. En conclusión, mostrar la parte feliz de nuestras vidas.



El postureo y la ‘selfinitis’

El selfi (así es como se escribe correctamente, pues ya está en el diccionario de la RAE) es otro concepto de moda, íntimamente ligado al postureo, pues vendría a ser como la herramienta a través de la cual realizamos nuestro postureo en las redes sociales.



Hay muchos motivos por los que a gran parte de la sociedad le ha dado por hacerse fotos con el palo selfie y poner en marcha el postureo. Algunas de las razones son las siguientes:

– Según la revista American Psychological Association, algunas personas cuelgan sus fotos pasándolo bien porque necesitan compensar su falta de autoestima o llenar su vacío existencial. Aunque no todas lo hacen por el mismo motivo.

– Otra de las razones es pura imitación social. Muchas veces hacemos las cosas porque los demás las hacen, porque están de moda. Sin otro objetivo o meta.

– También podemos hacernos fotos y aparentar lo que no somos o lo que sí somos por parecer ‘guays’, por recibir comentarios de los demás y porque a quién no, a todos nos gusta la aprobación social.

– A otros, sin embargo, nos gusta captar instantes en el tiempo y nos gusta tenerlos guardados y los subimos a las redes sociales para compartir con los más queridos o conocidos aquello que nos parece de interés.

– En otros casos, sólo queremos mostrar una irrealidad, lo que realmente no somos pero nos gustaría llegar a ser. Queremos dar una imagen de nosotros mismos felices, positiva, alegre. 

¿Y es esto negativo? No es negativo ni positivo, simplemente no es la realidad. La felicidad no es un estado continuo sino que es un estado puntual que se da en momentos puntuales. Aquél que sólo demuestra en sus estados momentos alegres y felices, no está mostrando toda la realidad, porque la vida de todos los seres humanos, tiene momentos felices y menos felices. Algunos muestran el lado más positivo e incluso exagerando las emociones en el momento de la foto, mientras que otros se dedican en las redes sociales a verbalizar lo mal que le va todo. La vida no es blanco ni negro, la vida es cuestión de puntos intermedios y con momentos puntuales y dosis de felicidad y tristeza más ‘extrema’.

– Otro motivo es que existen personalidades más narcisistas que sólo quieren mostrar lo mejor de ellos, ser los mejores, que nadie haga las cosas mejor que ellos, destacar, llamar la atención…Todo es posible.

Y tú, ¿qué piensas del postureo y la selfinitis? ¿Por cual de los motivos que crees que subes tus tú las fotos en las redes sociales?.





miércoles, 27 de abril de 2016

Mindfulness o Atención Plena...presta atención de manera consciente a la experiencia del momento presente


Ayer tuve la oportunidad de asistir a una conferencia en la facultad de medicina a cargo de Jon Kabat-Zinn, conocido referente mundial de Mindfulness por haber introducido esta práctica dentro del modelo médico de occidente hace más de 30 años, fundó la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. Allí introdujo a los pacientes a la práctica de Mindfulness para el tratamiento de problemas físicos, y psicológicos, dolor crónico, y otros síntomas asociados al estrés.  Jon Kabat-Zinn define Mindfulness como:


“Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.



De esta forma, practicar la atención plena nos enseña a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente.

Además, una investigación publicada en la revista Journal of Internal Medicine reveló que practicar media hora de Mindfulness diaria alivia los síntomas de trastornos como la depresión o la ansiedad. También descubrieron que la meditación centrada (procedente de la práctica budista de concentración en el presente y ausencia de juicios de valor) podía tener efectos positivos en la percepción del dolor.La meditación también reporta mejoras en la memoria, la capacidad de concentración, la autoconciencia y la inteligencia emocional.  





Yo llevo practicándolo desde hace unos meses y la verdad que me siento mucho mejor, empiezo del día de mejor humor y siento que me centro más :)

¿Y tú?¿has probado introducir esta práctica en tu día a día? Si vas a empezar a meditar, te recomiendo que lo hagas poco a poco ( como todo) para ir adquiriendo el hábito.


Si queréis más información respecto a Mindfulness os recomiendo el libro "Vivir con plenitud las crisis" de Jon Kabat-Zinn